El domingo 2 de agosto, la fotógrafa Gracia González y la pintora Florencia Viñuela expondrán “mientras tanto”, una muestra colectiva que reúne por primera vez el trabajo de ambas artistas en torno a un imaginario compartido: la espera, el deseo y la nostalgia como formas de habitar la experiencia femenina contemporánea.
Pareciera que sus trabajos son fragmentos cinematográficos: a través de una mirada sencilla, sin necesidad de elementos externos, sus obras traducen una sensación dócil de melancolía y saudade. Es curioso hablar de dos artistas distintas, como si sus propuestas se pudiesen definir en un solo concepto. Sin embargo, da la impresión de que en este caso es válido e incluso según ellas mismas, hace muchísimo sentido.
Las dos llegaron al mismo lugar sin ponerse de acuerdo. Tanto Gracia como Florencia (ambas nacidas en 1999) trabajaron durante años un mismo concepto. Es más, previo a su primera reunión a fines de abril de este año, jamás habían interactuado más allá de uno que otro saludo en algún cumpleaños o en la universidad.
La fotógrafa y la pintora buscan transmitir la belleza que existe en la incomprensión y la expectación de habitar el mundo esperando que algo suceda, pero esa sensibilidad proviene de una referente que influye trascendentalmente en ellas: la cineasta Sofia Coppola. Es por ello que en el óleo de Viñuela o en las imágenes de González, siempre hay un dejo de incomprensión.
“Hijas de la nostalgia, movilizadas hacia la creación por ella, que segundo a segundo les respira en la oreja [...]. La feminidad suspendida entre el recuerdo y la expectativa, y la promesa ante una eventualidad que no logra terminar de materializarse. La belleza es melancolía y la juventud es anhelo”, dice el texto curatorial de la exposición que se llevará a cabo este domingo en la cafetería y galería Piso 2, ubicada en Drugstore.
Primer acercamiento
Hay una escena que se repite durante toda la conversación. Una termina una idea, la otra lo afirma y la completa. Por casualidades de la vida, las dos pasaron parte de su infancia en Estados Unidos en casas rodeadas de mujeres, experiencia que las hizo crecer observando un panorama distinto, un tanto solitario.
20S: ¿Qué las llevó a ser las mujeres que son hoy y de dónde vienen estas influencias?
FLORENCIA VIÑUELA: En mi caso, creo que viene de haber crecido en una casa de mujeres, tener una hermana chica y que seamos dos, me hace observar mucho a ella. Vivir fuera de Chile durante toda mi infancia me dejó seteada de por vida a ser más observadora. No teníamos familia a nuestro lado y mi papá trabajaba, por lo que no estaba durante el día en la casa; éramos mi mamá, mi hermana y yo.
GRACIA GONZÁLEZ: Muy parecido a la Flo, me crié en una casa de mujeres y estuve en un colegio de puras mujeres, no conocí a los hombres hasta la pubertad. Tenía un hermano que, además, fue un poco adoctrinado a nuestra manera. Después de mucho análisis, me he dado cuenta que lo que me hace más ser quien soy hoy, tiene que ver con una fantasía o una imaginación infantil, que son como estas cosas que a uno que le parecían mágicas en algún momento. Me acuerdo del invierno haciendo monitos de nieve, y todo parecía muy mágico.
Sus obras están lejanas a ser ceremonias o espacios de celebración, son instantes casi invisibles para los ojos del resto en que aparecen ciertos símbolos cargados de añoranzas. Una pestaña en un dedo, las sombras de los árboles proyectadas en la cortina al amanecer, el cielo rosado o un pelo que se confunde entre miles de otros, son pequeños detalles en los que tanto la fotógrafa como la pintora ven esperanza en ellos.
20S: Gracia, ¿y en qué momento agarras la cámara?
GG: Desde chica tuve una obsesión muy grande por ver los álbumes familiares de fotos. Iba a la casa de mi abuela para verlos. Me gustaba sacar fotos y organizarlas o darme cuenta de ciertos patrones que se repetían, mi abuela sosteniendo la torta o varias fotos vestida de rojo. En algún momento me surge esa urgencia de registrar y como a los doce o trece, le supliqué a mis papás que me regalaran una cámara y ellos dijeron: “ya, vamos a hacer un regalo familiar y va a ser una máquina fotográfica, pero todos sospechaban que finalmente iba a ser para mí. Es muy raro porque ahora esos álbumes están en mi casa, pero nunca más los volví a ver porque ya no está ese rito.
20S: ¿Y tú Florencia?
FV: Iba en primero medio y nos hicieron una clase de los impresionistas, y rayé. Nos dieron a un pintor al azar y teníamos que pintar un paisaje chileno imitando al artista que nos había tocado. Me tocó Edgar Degas y las Torres del Paine. Él no pintaba paisaje, pero ahí pinté. Nunca antes había pintado. Me fui metiendo poco a poco de manera autodidacta. En mi colegio no te enseñaban mucho, sino que cada uno elegía lo que quería hacer y lo exploraba libremente, por lo que no tenía referentes de pintores. Empecé por películas que me gustaban, después pintando escenas de la adolescencia, a mis amigas y, sobre todo, a mi hermana.
El resto es historia. Gran parte de sus influencias radican en Tumblr, en la música, Lana del Rey, bandas indie dosmileras, estéticas híper-femeninas, el cine y en distintos referentes que cada una fue construyendo, dando paso a una obra común que apunta hacia el deseo de algo que está por suceder.
Detenerse
El inicio de esta década, marcado por una pandemia global, fue el puntapié inicial de un gesto: detenerse a mirar aquello que había alrededor. Para ellas podría ser una vuelta al pasado, una infancia en una casa rodeada de mujeres, sin familia a su lado o almuerzos de domingo con amigos. Por ello, las frutas descansando en el frutero, los pocos segundos de iluminación rosa cuando el sol se esconde y las sábanas blancas son parte del rito de parar a observar lo que las rodea, convirtiendo esos fragmentos en pintura y fotografía.
20S: Podríamos decir que “hablan el mismo idioma”. Flo, ¿qué ves de tu obra en la obra de Gracia?
FV: Todo [risas], siempre me llamó mucho la atención que las fotos que tomaba, eran cosas que yo podría haber pintado. Veía en sus fotos que se fijaba en las mismas cosas que yo. Tenemos un mismo imaginario y un mismo lenguaje visual. Es muy específico, claramente uno tiene gustos similares con muchas personas, pero la inquietud de volverlo arte y usar esas imágenes para hacer arte, pareciera ser la misma.
20S: Y tú Gracia, ¿qué ves de tu obra en la obra de Flo?
GG: El otro día estuve revisitando sus obras y hubo algo que me pasó, que fue percibir la noción del instante. Es la importancia, el tiempo y el valor que se le puede dar a un par de segundos. Siento que quizás en eso me vi reflejada. En querer capturar…
FV: Lo efímero.
GG: Y cosas poco “importantes”.
20S: Florencia, si tuvieras que definir la obra de Gracia sin mencionar la fotografía, ¿cómo la definirías?
FV: Diría dreamy u onírico.
GG: A mí me pasa que la obra de la Flo tiene algo que puede sonar triste, pero que es extremadamente importante y lindo, que es la fragilidad. Son muy fuertes, a mí me pasan cosas con tus pinturas que tienen tonos tristes, pero es muy muy bello. Sobre todo las animaciones que tienen un tono melancólico muy fuerte.
Ambas recibieron durante años el comentario de “tu trabajo conversa mucho” con el de la otra, por eso estuvieron constantemente observando a su doppelgänger artístico, hasta que [¡yo!] le sugerí a Florencia construir una exposición en torno a la melancolía. Al enviar la propuesta, Gracia accedió de inmediato a la idea de elaborar un proyecto en conjunto.
El mientras tanto
La elección del concepto no es meramente una referencia a la obra, sino una introspección de su vida cotidiana. Para las artistas, que rondan el comienzo del fin de sus años veinte, rodeadas de cambios en la vida de sus amigas y en su vida personal, les hacía sentido aludir al deseo y los anhelos.
20S: ¿Por qué elegir el mientras tanto como concepto?
FV: Siento que estoy en una etapa de mi vida que es un “mientras tanto” gigante. Estamos en una edad en que todo cambia mucho, estamos entremedio de etapas.
GG: Que por lo demás tenemos la misma edad. Somos las dos del 99.
FV: Mi vida y la vida de la mayoría de la gente de veintitantos años, consiste en sentirse en medio de etapas. Todavía no eres 100% adulto, pero te sientes cabro chico para otras cosas. Uno sigue teniendo aspiraciones y sueños. A mí me pasa por lo menos que añoro una etapa de mi vida que ya fue y me siento en esa transición de empezar a tener lista mi vida, o independizarse, o casarse, o irse para afuera.
GG: Cómo construirla a tu pinta.
FV: Claro, yo me siento armando lo que anhelo, pero llevándolo a una escala más chica, la exposición se trata de lo que implica a menor escala, es decir, cortarse la chasquilla, pedir un deseo de algo que todavía no tienes.
GG: Muy de acuerdo, para mí ser consciente de la noción del deseo ha sido muy importante últimamente al pensar la vida. Estar en un constante deseo. Cumplir algo y ya querer otra cosa. La disconformidad. A veces a uno se le olvida que el presente es lo que está haciendo. Lo lindo del “mientras tanto” es hacerse la pregunta: ¿Mientras tanto qué? ¿Qué pasa?
El “mientras tanto” es una manera de encontrar la belleza en aquella incertidumbre rodeada de deseo. Es por eso que la muestra no apunta hacia grandes cambios que prometen una nueva vida, sino hacia aquellos símbolos que dan inicio a un nuevo comienzo: un corte de chasquilla o una señal en la calle que promete la esperanza de un día grandioso.
20S: ¿Extrañan versiones de ustedes mismas?
GG: Obvio, y esto lo hemos hablado. Tendemos a identificarnos con etapas de la vida según el pelo que teníamos. Pienso mucho en mí de manera fragmentada.
FV: Yo igual.
GG: Son muchos capítulos de diferentes temporadas. Pero al mismo tiempo, a pesar de que extraño cosas de cada etapa, me gusta demasiado hacia dónde está yendo la cosa. No tengo esa cosa de ‘quiero demasiado volver a ser quien era a los veinte’. Hay muchas cosas que admiro de esa versión, pero me gusta como estoy ahora.
FV: Prefiero la versión de mí de ahora, pero extraño la certidumbre, el resguardo que te da vivir con tus papás, ir al colegio o a la universidad. Esa certeza controlada por un otro, pero en verdad es nostalgia, no es extrañarlo realmente, porque no volvería a la Flo de hace cinco o diez años. Reconozco que ahora estoy más avanzada como persona.
GG: Ahora, esta etapa de nuestras vidas se trata de pensar mucho sobre quién queremos ser.
Si bien Florencia y Gracia saben que siempre habrá espacio para soñar, hay una esperanza en permitirse esta etapa para buscar cumplir todo aquello que alguna vez han anhelado.
GG: Qué lindo que las dos estamos viviendo los veinte en esta década. Para mí los veinte han sido el ser soñadora. Hay una frase de “Amélie” que amo mucho y hace muy pocos días me di cuenta de lo que significaba para mí, dice: “son tiempos difíciles para los soñadores”. Hace una semana lo pensé y es como estar remando pal’ otro lado. Soñando y con este optimismo medio fantasioso e infantil.
FV: Y los sueños son añoranzas, como lo planteo en el cuadro de la pestaña. Yo realmente cada vez que se me cae una pestaña pido un deseo o en los cumpleaños los tengo pensados de antes. Siento que las cosas importantes en mi vida las he logrado a partir de puros sueños.
A la hora de conversar sobre la exposición, Gracia menciona que “es la exposición a la que me hubiera gustado ir de chica”, a lo que Florencia asiente y dice que “me estoy haciendo cargo de la Flo de hace diez años”.
La exposición “mientras tanto” por la fotógrafa Gracia González y la pintora Florencia Viñuela se llevará a cabo el domingo 2 de agosto entre las 12:00 y las 20:00 horas, en Piso 2 Café y Galería, ubicado en Galería Drugstore.