30-01-2026Diego Chicano

ODN: cambiar las reglas del juego

Pareciera que la vida de la publicista argentina tenía una determinación desde antes que naciera: sería genial. Todo lo que la rodea es arte y, asimismo, ella busca todo en el arte.

Cuando llego al café ya está en la barra esperando el pedido, tengo una leve certeza de que todo en su vida funciona así: dos pasos más adelante que el resto. Se ve ordenada, sin intentarlo tanto. Ocupada, pero todo en orden. Chic, pero a la vez funky. Su conjunto rosa palo de satín y sus zapatos de vaca rompen en el panorama beige o colores planos que lleva el resto de la gente.

Olivia Dannemann, a sus 34 años, ha sabido arriesgarse y ésto mismo la ha llevado al éxito. Su presencia respira perspicacia, seguridad, y por sobre todo, ganas de mucho más. La publicista argentina, radicada hace más de doce años en Chile, transformó los eventos corporativos en algo más que una simple fiesta de influencers y photocalls.

Entre un acento argentino que no desaparece a pesar de que lleva más de una década aquí, se le escapa uno que otro chilenismo. Olivia ríe y recuerda su trayectoria. Desde utilizar un restaurante chino para el lanzamiento de una colección de Alexa Chung en 2016 a desmontar una iglesia para el evento de H&M x Glenn Martens, pareciera que en su mente no hay ni un solo límite, solo ganas de cambiar las reglas del juego.

Tras casi 40 eventos desde que se independizó y fundó ODN ESTUDIO CREATIVO, hoy se posiciona como una referente en la publicidad Below the Line, una directora creativa que lleva el arte en la sangre y que cada uno de sus proyectos bulle de un lenguaje propio. De uno que nace desde la obra, desde el gesto, desde el arte.

Papá y mamá

Hija de una artista performer y del dueño de una agencia de viajes, sus primeros recuerdos corresponden a largos viajes recorriendo Egipto o tardes completas de museos junto a sus padres. Según ella, sus padres lo son todo, mucho más que cumplir su rol de crianza y progenitores, se convirtieron en referentes, en asesores, en guías y, sobre todo, en mejores amigos.

20S: ¿Qué recuerdo de tu infancia o adolescencia te hace pensar que había una sensibilidad artística?

OLIVIA DANNEMANN: Siempre digo que mi papá y mi mamá son las dos personas que me llevaron a esto. Mi mamá es artista plástica, estudió Historia del Arte y Bellas Artes en la UBA (Universidad de Buenos Aires). Desde que tenemos uso de razón, nos lleva a museos y mi papá tiene una agencia de viajes. Mi viejo nos llevó, desde muy chicas, a todas partes. Cuando teníamos 10 años, fuimos un mes completo a Egipto.

20S: ¿Son tu fuente de inspiración?

ODN: 100%, los llamo todo el tiempo. Hablo más con mis papás que con cualquier otra persona. O sea, mi papá es mi asesor y mi mamá me acompaña a todas las Bienales, acabamos de volver a la de São Paulo y nos vamos en mayo a la Bienal de Venecia. Todas las bienales, todo lo que es arte, lo hemos hecho siempre y lo seguimos haciendo.

No es casualidad su mirada y su sensibilidad ante las posibilidades que te entrega el mundo para construir narrativas –¿o fantasías?– a través de los brief de las marcas. Aquellos meses completos recorriendo el mundo, navegando, caminando por la Patagonia Argentina o por grandes metrópolis le permitieron nutrir su visión.

20S: Tus papás son literalmente las personas más bacanes del mundo.

ODN: Las más bacanes del mundo, pero las más bacanes. Hoy en día, cualquiera que esté con mis papás se vuelven locos, porque son dos personajes. Una loca que hace performance y un chavón, un flaco, que piensa que tiene 15 años, que viaja por el mundo y esa es su vida, ¿me entendés? No había otra forma de no dedicarme a algo artístico. Estaba en mi ADN. Me incitaban todo el tiempo a crear las cosas que quería, tipo: “mamá, quiero esto” y ella me respondía: “No, si vos lo podés hacer”. Definitivamente se lo digo a todo el mundo cuando me dicen, “Oli, ¿de dónde sacás toda esta información? Y es como, “mis papás, sí”.

Criada en Bariloche, en un viaje constante entre Buenos Aires y Santiago, con pasos por Nueva York y Noruega, se refiere con mucho orgullo a sus raíces. De amar su país, sin lugar a dudas lo ama y se nota en su discurso nostálgico sobre los ciudadanos argentinos: “más que tener todo servido culturalmente, para mí las personas son el arte. El taxista te habla de sus aficiones y el kiosquero te cuenta historias. Con nada se hace arte. Todo es muy pasional. El argentino tiene mucha resiliencia, no le importa si no tiene plata, seguirá haciendo lo que le apasione”.

20S: Te gusta ser argentina.

ODN: Me encanta.

Mujer Argentina en 35mm por Olivia Dannemann vía Instagram.

La escuelita

No se considera cinéfila, ni menos melómana, su fuente de inspiración radica en las bienales, los museos o los libros de arte. Ese es su lenguaje madre, sumado al estudio. “Siempre le digo a todo el mundo, para mí el talento no existe, es el estudio y la constancia. El que no estudia no evoluciona”, explica Dannemann. Sin embargo, no cree en la academia, ni mucho menos en los títulos universitarios.

Había algo en lo que tenía certeza, que su trabajo se encontraría entre la danza de los negocios y el arte, ahí apareció la publicidad experiencial como punto de encuentro.

20S: ¿No eres fan de la academia?

ODN: Cero. No. Estudié en “la escuelita”, la Escuela Superior de Creativos Publicitarios. Es la antiuniversidad de publicidad. Son directores creativos y creadores de agencias que prácticamente no fomentan las universidades clásicas. Era un quilombo, orales cuando el profesor se animaba o si querían hacer una prueba era ahora mismo, ¿me entendés? Todos los que quieren ir a la rama de publicistas más disruptiva, van a la escuelita.

En dos años, obtuvo su título de Creativa Publicitaria, y sin muchas expectativas o planes, se mudó a Brooklyn y consiguió un trabajo de vendedora en la tienda Lush Cosmetics.

Trayectoria

Fue en Nueva York que las cosas cambiaron un poco. Tenía 20 años, casi 21 y empezó a trabajar como mesera, pero “ni siquiera podía entrar a los boliches boludo”.

ODN: ¿Conocés los jabones Lush? Me metí ahí a ser vendedora. Y empecé a romper las pelotas, porque me encantaba la marca. En ese momento no era nada conocida. Pero me encantaba el stage design que tenían, boludo. Era súper novedoso, una locura. Así que empecé a trabajar en Sales & Marketing y veía el tema de vitrinas. Fue ahí donde me conecté más con el tema.

Un poco más de seis meses marcarían el fin de su paso por la gran ciudad y llegaría a Noruega para ser Vinyl DJ: “Pasaba vinilos a los 22 en Noruega. Era espectacular”.

A sus 23 años decidió venirse a Chile, los factores eran varios; estaba cerca de su casa, tiene mucha familia chilena y –lo más importante–, quería llegar a un país que no estuviese “tan explorado” en el ámbito de publicidad: “Fue como, acá no está pasando mucho y bueno, me encontré con un montón de cosas. Me parecía súper interesante que se puedan hacer cosas versus irme a vivir a España, que ya está todo hecho.

20S: ¿Entonces fue estratégica tu llegada?

ODN: Sí. Siento que Chile es un área muy verde. Generalmente las marcas multinacionales, pisan Chile antes que otros países para hacer un estudio de mercado, por lo que ponen mucha plata. Como primer proceso, veo que muchas de mis ideas con marcas internacionales se van a otros países latinoamericanos, es como una incubadora.

20S: ¿Y al llegar ya sabías qué querías hacer?

ODN: En ese momento estaba un poco más perdida, pero ya estaba, por ejemplo, en Revista Mujer hablando de la publicidad con el arte. También sabía que quería meterme en algo experiencial y empecé a trabajar como freelance con algunas marcas nacionales. Trabajé en 99 Restaurante el tema de identidad y diseño de la marca. Hacíamos pop-ups, cenas escondidas y de ahí estuve 9 años en Sud Producciones, llegué con 23 o 24 años, muy chica.

Al año, se convirtió en Directora General Creativa y a los cuatro años en socia. Su portafolio es largo; Directora Creativa de “La Nature au Galop”, para HERMÈS; Directora Creativa de “ALANIZ by Alexa Chung”; Directora creativa de “NMD” y Directora de Arte en “Sonar 2015”, para adidas; Directora de Arte para “Alexander Wang x H&M”; y así para Falabella, Netflix, Corona, Index y más. Mucho más.

Alaniz by Alexa Chung (2016) por Olivia Dannemann vía Behance.

Desde el principio de su carrera debió asumir el liderazgo de grupos como Directora General Creativa, pues ya no debía montar y pensar ideas, sino que curar todo aquello que le proponían y modificarlo: “Y bueno, así ha sido toda mi vida, ¿me entendés?”, explica Dannemann, mientras enumera los jóvenes con los que trabaja hoy ODN. Actualmente, se ha enfocado en guiar y mentorear a distintos productores, locacionistas, fotógrafos y directores creativos –entre tantos otros oficios– jóvenes en la industria creativa y publicitaria.

20S: ¿Pero sientes que es como devolverle la mano a lo que te pasó a ti? Es decir, reclutar y confiar en gente con menos experiencia.

ODN: Sí, mucho. A veces me sale bien, a veces me sale muy mal, pero me encanta mentorear. Me encanta decirle a una persona, che, boludo, “nadie te vio, vení conmigo”, “vamos para adelante”, “te muestro”, “vamos a hacer esto y vamos a hacer lo otro”.

Acrónimo

El Estudio Creativo que lleva su nombre bajo el acrónimo ODN responde a un deseo interno de independencia. Olivia Dannemann tenía claro que a sus 30 años quería comenzar su proyecto en solitario. Asimismo, buscaba curar las marcas y los proyectos con los que trabajaría. Sin embargo, su valor distintivo corresponde en guiar y asesorar a sus clientes en sus procesos publicitarios.

Más allá de recibir briefs, generó un proceso inverso, en que las empresas se le acercan, Olivia construye una narrativas junto a ellos, ODN las lleva a cabo y las marcas lo aceptan.

20S: Por ejemplo, H&M / Glenn Martens lo hiciste en una iglesia. Yo no sé si había visto un evento publicitario en una iglesia.

ODN: No hay. O sea, no hay en Chile, porque no se animan las marcas. No hablan de política ni de religión. Y por otro lado, las iglesias, te imaginarás que nunca van a querer una marca. Pero, encontramos una iglesia gracias a una locacionista épica (Antonia Matta). Una genia, que me hizo el nexo, y tuvimos que hacer el trabajo con el padre. Sacamos todo lo religioso, y teníamos el cristo acostado detrás de la fiesta.

La argentina relata que fue un hito en su vida laboral, pues recordó los largos paseos por iglesias en que su madre le hablaba de la arquitectura. Además, para ella fue un statement: “me gusta romper las pelotas, es muy difícil, pero da resultados increíbles”.

Actualmente ODN Estudio Creativo lleva más de 40 eventos corporativos. H&M, Ben & Frank, Bimba y Lola, MAC Cosmetics, Nike y Ripley, son solo algunas de las marcas que han optado por la visión de Olivia y su equipo. Incluso, H&M ya replicó uno de sus eventos en Perú. Para ella, su valor reside en la honestidad y en su mirada hacia el futuro, en entregar el freshness de mostrar cosas nuevas, pero no hay duda, que todo se sustenta bajo una base: “Antes que la plata. Antes que el business. Antes que el cliente. Antes que todo. Yo pienso en arte primero”.

20S: ¿Cómo empiezas a pensar en estos eventos? O sea, ¿desde dónde? ¿Cómo surge? ¿Es intuitivo, es racional, es estudio o es referente?

ODN: Bueno, parto del estudio, del planning y del racional creativo, tengo mis fuentes. Un ejercicio que hago mucho, es que me posiciono en la piel de las personas que son el target, ¿me entendés? Si tengo que hablarle a un niño de 16 años que es futbolista, bueno, ¿a dónde va? ¿Qué hace? Eso me fascina. Otra cosa que es muy importante para mí es que tengan un hito de cultura, que tengan un artista que nadie haya visto antes, siempre lo trato de llevar al arte.

Por otro lado, cree que el mayor desafío es no volver a lo mismo, siempre mantenerse buscando algo nuevo, no repetir locaciones, a pesar de que los clientes tienden a buscar espacios seguros que ya conocen. Por lo mismo, tiende a hacer brainstormings con jóvenes que responden a una nueva mirada.

20S: Y fuera de la estructura, ¿cómo es tu vínculo de la inspiración con el cotidiano?

ODN: En el viaje y en el museo. Viajo muchísimo y trato de viajar mucho, mucho, mucho. Para inspirarme trato de ir a lugares que me inspiran. Voy todos los años a Europa. A Buenos Aires voy cada dos meses. Ahora quiero irme a Japón y a Corea. Siempre trato de viajar.

Actualmente trabaja todos los días, excepto el sábado en que se permite descansar, pues tiene claro hacia dónde quiere llevar su empresa: “Quiero hacer proyectos en México, están invirtiendo mucho en México. También quiero hacer proyectos propios y culturales, quiero llevar las marcas a esos proyectos culturales que las necesitan. Quiero externalizar, no en volumen, sino en calidad en otros países, por ejemplo en Perú ya lo hicimos”, dice, ya que su fin radica en alimentar Santiago proporcionando ayuda a los proyectos que le interesan.

20S: ¿Y cómo definirías tu trabajo?

ODN: Es difícil, estresante y exhaustivo. Me rodeo de talentos y de gente, soy como una esponja. Me la paso hablando con personas, escuchándolos. Una de las cosas que nos enseñaron en la escuelita es que teníamos que ser un ojo constantemente. Creo que soy una gran directora creativa, porque no soy una artista, para nada, soy una buena buscadora de ideas, de talentos, vos me decís “tengo este proyecto” y yo lo levanto. La gente me dice “¿de dónde sacas tantas ideas?” y la verdad es que no soy solo yo, es el equipo y yo sé bien que la idea va a funcionar.

A la hora de preguntarle qué desea para Olivia Dannemann, no para ODN, Olivia me responde que no son cosas que se puedan separar: ODN es ella, no solo su trabajo. Luego de una hora y media de conversación, Dannemann parte del café para seguir trabajando. Sin embargo, me responde que tiene claro que algún día quiere ser mecenas.

Es así, levantando nuevos proyectos, mentoreando personas y eligiendo talentos jóvenes, que Olivia Dannemann ha cambiado las reglas del juego.




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