La exposición “Estructuras corporales; proyecciones del vestir”, del diseñador David Hurtado, presentó un conjunto de piezas que tensionan los límites entre moda, escultura y cuerpo. La muestra tomó lugar en la nueva sede de Aqueveque en el Mercado Urbano de Tobalaba y se articuló en torno a tres objetos principales: unos zapatos de hormigón, un tocado y un vestido construido a partir de sillas metálicas, cuyo lenguaje material está marcado por lo industrial y lo estructural.
Cada una de estas piezas fue acompañada por una fotografía de la editorial de moda en la que los objetos eran activados por el cuerpo. Dos modelos interpretaron estas estructuras, desplazándolas desde su condición estática hacia una dimensión performativa, donde el uso y la incomodidad se vuelven parte del discurso.
El montaje en medio de una obra gruesa, reforzó esta lectura de carácter industrial y brutalista, en sintonía con la materialidad de las obras. La coherencia entre obra y entorno permitió que las piezas se integraran y habitaran el espacio, pasando a ser más que una exhibición.
“Estructuras corporales; proyecciones del vestir.”, por David Hurtado, propone una reflexión sobre cómo el cuerpo habita estructuras rígidas, que evidencia tensiones entre soporte, forma y movimiento.
Por ello, entregamos una serie de opiniones de qué nos provoca la obra de Hurtado.
I.
La presente exposición de este joven diseñador industrial se inscribe como una investigación/creación en torno al cuerpo humano y sus prolongaciones culturales. En ella, es posible leer que existe un tránsito desde una economía restringida del vestir hacia una economía general del cuerpo.
Es decir, el vestir es desplazado desde su organización habitual —orientada por la función y la norma— hacia un sentido en el que dichas problemáticas pierden su centro.
Las estructuras reunidas en esta muestra no buscan adecuarse al cuerpo, sino someterlo a una tensión que interrumpe su lógica social, material y utilitaria. En este desplazamiento, la energía deja de operar como recurso para un determinado fin y se manifiesta como exceso, gasto y pérdida.
El cuerpo ya no actúa como soporte estable de la forma, sino como un territorio de intensidades donde ésta no logra fijarse ni articularse del todo. Las imágenes fotográficas acentúan este movimiento, exponiendo un cuerpo cuya relación con la normatividad y el sentido permanece siempre abierta, en tránsito y en conflicto. Así, el exceso, el gasto y la pérdida en esta exhibición, no es un residuo de la acción, sino su potencia creativa.
- Pablo Núñez, Doctorando en Filosofía
II.
Estructuras corporales me parece un ejercicio claro de cómo el diseño de indumentaria puede expresarse más allá del vestir cotidiano y operar desde lo escultórico. Las piezas, especialmente los zapatos de hormigón, no buscan funcionar, sino evidenciar algo más: el peso, la materialidad y el límite del cuerpo al vestir.
En ese sentido, leo la propuesta de David Hurtado como un gesto performativo que abre una pregunta: ¿Hasta qué punto el diseño puede tensionar la funcionalidad sin perder sentido? La tensión entre cuerpo y estructura no es solo un recurso, sino el eje que sostiene el proyecto. Por eso, más que diseño en términos tradicionales, la muestra se posiciona como una reflexión sobre sus propios límites.
- Bruno Vidal, Director / editor en jefe 20S
III.
Me encanta como David es capaz de mostrar cómo se pueden agregar elementos industriales para las sesiones de fotos y cómo la moda en verdad no es necesariamente ropa, sino que puede jugar con elementos del contexto cotidiano que todo el mundo utiliza. Todos los días caminamos en cemento y David es capaz de retratar eso en una editorial, y creo que es muy heavy lo que es capaz de hacer. Cómo la moda se conjuga con otras disciplinas para hacer algo nuevo: arte.
- Violeta Rodó, modelo
IV.
La moda comunica, pero también oculta aquello que queremos hacer desaparecer (o al menos esconder). En momentos en que cada paso duele, en que la cabeza pesa, en que el cuerpo se incomoda ante la necesidad de querer proyectar algo, David hace tangible ello a través de su vestuario rígido y pesado.
“Estructuras Corporales; proyecciones del vestir” pareciera ser mucho más que una editorial de moda, se siente como una radiografía sociológica, pues cada paso que damos en el mundo de hoy en día cuesta más que nada.