27-10-202520S

En sus 20s: Claudia Ardid

Claudia Ardid (1998) es una fotógrafa chilena autodidacta e ícono de la fotografía musical. Con una obra versátil que fusiona el mundo editorial, la publicidad y el espectáculo, su trabajo la ha llevado a retratar a artistas como Kidd Voodoo, Young Cister, AKRIILA, Álex Anwandter, Los Bunkers, Cami y Paloma Mami, entre otros. Ha colaborado, además, con reconocidas marcas como Adidas, Vans, Samsung, Pepsi, Juicy Couture y Falabella, entre otras. Clardid es quien mejor ha sabido capturar la vibra, tanto dentro como fuera del escenario.

20S: ¿En qué momento de tus veinte sientes que fracasaste y qué aprendiste de ello?

Obviamente he tenido varios fracasos en mi carrera y es difícil reducirlo a uno, pero creo que algo que me marcó muchísimo fue que me invitaron a participar en un panel muy importante a nivel país. La invitación era un reconocimiento enorme, me pedían básicamente hablar sobre mí, sobre mi trayectoria, sobre lo que significa ser artista independiente en un país como Chile y hablar de cómo es vivir hoy en día una carrera que es totalmente sustentable como cualquier otra, algo que se pensaba que hace años era un hobby.

Estaba súper interesante la invitación, no tenía que estudiar nada, simplemente sentarme a hablar sobre mí con otras dos personas elegidas para este panel. Para mí era un hito, básicamente un momento soñado y lo acepté con muchísima ilusión. Me sentí muy emocionada cuando llegó el momento, mi familia estaba super emocionada también.

Cuando llegó el día me encontré con algo que no había anticipado: pánico escénico. Frente al micrófono, la sala llena y, bueno, la expectativa de mi familia y mis amigos, sentí que no pude, no podía y a minutos de tener que subirme al escenario con una introducción por parte de los expositores, tuve una importante crisis de angustia que me paralizó por completo. No fui capaz de hablar, no fui ni siquiera capaz de subirme.

Fue un momento muy fuerte para mí, de mucho llanto, tema físico, corporal, y esa oportunidad tan grande, la cual esperé durante dos meses, que igual podría haber sido un “antes y un después”, se transformó en un fracaso que me dolió durante muchos días y semanas.

Esa experiencia básicamente me reveló una parte de mí que no conocía, que sufro de pánico escénico. Y desde entonces he tenido que rechazar muchas instancias similares, parecidas a ésta; entrevistas, cualquier cosa que tenga que ver con exponer frente a gente, sabía que no podía abrir esas puertas.

Sigo trabajando ese tema con ayuda profesional de un coach porque constantemente me tengo que estar enfrentando a ese tipo de situaciones, no solo en un panel sino que en el día a día, con mis trabajos, porque cada vez voy necesitando tener más reuniones presenciales con clientes, con equipos grandes, y todavía me duele en ocasiones, pero ya no lo veo como una debilidad insuperable, sino como un desafío que me recuerda que al final todo en la vida se puede trabajar.

Ese fracaso me enseñó a aceptar mis propios defectos. Hay cosas que se escapan completamente de uno, y nada, a seguir construyendo desde ahí, con la certeza también de que ser artista es aprender a enfrentar la vulnerabilidad de nosotros mismos y seguir creciendo.




446 visitantes

12 likes