De mother a MOTHER: 20S en el listening party de MALDITA
Nuestro excelente y cómico escritor Diego Ignacio Ramírez hace un repaso sobre lo que fue su paso por la primera escucha del nuevo álbum de Francisca Valenzuela. Una crónica gen Z o una introspección a la mente de Diego sobre el séptimo álbum de estudio de la cantante, que estará disponible desde este 30 de julio en las principales plataformas de streaming.
Domingo 26 de julio de 2026. Son las seis de la tarde y periodistas musicales expertos (y yo) empezamos a llegar a una casona de Ñuñoa para la primera escucha exclusiva del nuevo álbum de Francisca Valenzuela.
Tras dar nuestros nombres, cruzamos hacia el patio trasero que terminaba en una puerta abierta, la cual dejaba entrever que algo estaba pasando dentro del recinto. Al entrar, nos encontramos con la sorpresa de que todas las paredes estaban cubiertas por una tela blanca que reflejaba luces rojas y que hacía que todo se viera gótico / emo.
Una imagen novedosa que dio paso a la no tan novedosa escena de la prensa atacando la mesa de catering que había preparado la producción, que incluía:
1. Una torta con la cara de Francisca Valenzuela.
2. Dulces.
3. Galletas con la cara de Francisca Valenzuela.
4. Aguas con rodajas de limón.
5. Encendedores con la cara de Francisca Valenzuela (de los cuales me llevé dos, perdón).
Ahí nos sentamos en el suelo (los que alcanzamos), mientras que el resto se quedó parado. Todos mirando a la pared/tela principal que tenía proyectado el símbolo de la araña que acompaña la gráfica de MALDITA y que, luego, nos enteramos estaba inspirada en el trabajo de la artista Louise Bourgeois.
Una vez acomodados, haría acto de presencia a quien todos esperábamos: Francisca Valenzuela. Además de agradecer a los invitados, que incluía no solo prensa sino también a sus históricos fans (Franáticos) y a su pareja, contó cómo había gestado el proyecto que fue producido seis meses después de que diera a luz su primer hijo.
En aquel momento, el cantante y productor, Francisco Victoria, básicamente se fue a vivir con ella para así trabajar bajo las nuevas condiciones que impone la maternidad: pocas horas de sueño, lactancia y uno que otro llanto entre grabaciones.
“Yo creo que es mi disco más personal porque retrata un momento en la vida que nunca esperé que iba a ser así”, aseguró la artista. Una parada honesta y transparente que se refleja no solo en la letras de las canciones que luego escuchamos, sino también en el actuar de Valenzuela estos últimos días, teniendo en cuenta que el pasado 24 de julio apareció en el escenario del Movistar Arena para participar del ‘confesionario’ de Rosalía, en que la chilena (conocida por ser muy drama free) reveló cagada de la risa que había tenido un romance con un “músico de rock latinoamericano que le puso el gorro en plena cara”.
Un cahuín que, más allá del humor del momento, pareciera haber sido el puntapié inicial de esta nueva era en que la artista dejó ser mother (en el sentido gay) para convertirse en una mother (en el sentido literal).
Vibras del álbum
Básicamente el álbum gira en la tensión entre una Francisca que recién se convirtió en madre y que tiene mil dudas sobre esta nueva etapa. Incluyendo su miedo a perderse como individuo, y también la culpa que siente al quejarse cuando todo su contexto es "privilegiado".
Maldita
Es como un "Maldigo del alto cielo" de Violeta Parra pero versión millennial.
“Maldito botox en mi piel / Y sí, lo necesito, ¿y qué?”.
SOS
Francisca está full acomplejada y se compara con otras mujeres del espectáculo, incluyendo a Rosalía (full circle moment).
“Si no produzco, ¿entonces qué? / Ni Shakira ni Rosalía suben fotos en tetas”.
Malacara
Canción en que manda a la mierda a todos los que la huevean por andar con resting bitch face y termina con dos extractos de poemas que son chef kiss de Audre Lorde y Cecilia Vicuña.
“Hablas todo el día de plata / De lo que te hiciste en la cara / Como si me importara, pero no me importas nada”.
Soy tu fan
La letra es interesante, porque Francisca se pone en el rol de un fan más de otra persona, es decir, de un igual al oyente de su música. La única diferencia es que ella sí logra agarrarse a su ídolo a lo largo de la canción.
“Me quito la ropa / Pido room service / Me acomodo / Algo de phone sex”.
Levemente infeliz
Muchas veces nos creamos toda una historia y un personaje que habita en ella para así justificar o entender nuestro actuar. Desde ese punto, Valenzuela hace una autocrítica a su propia narrativa, logrando entrever cómo puede jugar en contra de nuestros propios intereses algo creado por nosotros mismos.
“Me compré mi propia historia / (Pero) nadie vive o muere por una canción”.
Debería tomar más agua
Aquí empieza la corriente de consciencia dentro del disco. Nos hace reflexionar cómo es que sentimos que los filósofos son las personas más inteligentes y experimentadas de la historia, pero como todos son hombres cis nunca van a poder hablar de ser madre o haber parido.
“Ningún filósofo varón nunca”.
Extracción
El tema más experimental del álbum. Ojalá se convierta en la primera canción sobre amamantar que los colas bailen en un carrete.
“1:30 a.m. 90 ml extracción / 05:20 a.m. cambio de pañal / 5:30 a.m. 70 ml extracción”.
Bugambilia
Southern gothic a la chilena.
“La bugambilia / Crece como el mal / En mi cabeza / El demonio vuelta y vuelta”.
No te aburras de mí
Se agradece mucho cuando alguien no tiene miedo a verse mal, o incluso patético. Al final del día algo que nos une como humanidad es que todos, alguna vez en la vida, hemos sido penosos y hemos dado vergüenza.
“Por favor no te aburras de mí / Que yo vivo de ti”.
Nací necesitándote
Todo se trata de equilibrios, pero qué difícil es lograrlo cuando ser madre se ha convertido en la idea de que las mujeres no pueden equivocarse ni ser débiles, nunca.
“Ya quisiera / No equivocarme / Si mi madre / Nunca se detuvo / Nunca se quejó / ¿Cómo te protejo de todo el dolor?”.
Año uno
Otra canción experimental que se acerca más a un spoken word poetry.
Tuve que googlear qué significaba el nombre y es una palabra japonesa que describe la luz del sol cuando pasa y se filtra a través de las hojas de los árboles. Hermoso. La canción trata sobre no saber nada, y que eso está bien. Aceptar la derrota es una manera de liberarse y ganar.
“Treinta y siete y no sé nada / ¿Fabulosa o fracasada? / Si el mundo se acaba mañana / Al menos sé que me atreví”.
En conclusión
No es el típico disco que intenta convencerte de que la maternidad es un comercial de pañales con luz natural y una pieza color pastel. Es el testimonio hecho arte de todo lo que históricamente se les ha pedido a las mujeres callar y que, poco a poco, han comenzado a revelar. Una canción a la vez.
Francisca Valenzuela es probablemente de las pocas cantantes que puede hacer una canción sobre los horarios en que alimenta a su guagua y convertirlo en un hitazo bailable.
PD: Mis más sinceros agradecimientos a las chicas que me ayudaron a levantarme del piso después de que se me quedó dormida la pierna durante la tercera canción. Después de todo, sí hay un precio que pagar por escuchar un disco nuevo de Francisca Valenzuela.
MALDITA, el séptimo álbum de estudio de Francisca Valenzuela, está disponible desde el 30 de julio de 2026 en las principales plataformas de streaming.