03-09-2026Matilde García

Color Aire: la belleza de soñar sin límites

Desde un concept store hasta un estudio fotográfico, Color Aire llega al barrio de Providencia con una propuesta distinta, un multiespacio creativo donde las ideas se materializan.

Sentadas alrededor de una mesa de terciado desmontable de 2x1m que mandaron a hacer especialmente para el lugar, Sol, Ayllen y Berry están inmersas en lo que parece ser un papeleo infinito. “Justo terminamos la reu”, dicen, mientras se levantan para recibirme en el espacio que fácilmente se ha convertido en su segundo hogar.

Situado en el piso menos uno de Cafecito House 2 —una cafetería independiente cuyo segundo local abrió la primera quincena del mes de julio en Av. Los Leones 2523—, Color Aire se presenta como un multiespacio creativo que promete experiencias, fotografía, eventos, curadurías, conversaciones y más. Tras su inauguración el pasado 10 de julio, el calendario de actividades de este nuevo local ha estado repleto semana tras semana, sentando un precedente para el futuro del espacio.

Detrás del proyecto están Sol Sosa (28), Catalina “Berry” Berríos (31) y Ayllen Oliver (26), tres amigas cuyos caminos se cruzaron en el momento perfecto de sus vidas. “Yo las uní”, dice Sol con orgullo. Nacida y criada en Buenos Aires, llegó a Santiago hace cuatro años tras estudiar artes visuales y diseño en su ciudad natal. “Llevaba poquito acá, como un mes. Me estaba ofreciendo como stylist y modelo para diferentes marcas, y una de ellas fue Modelándola, donde trabajaba Berry. Fui modelo en una de sus campañas y ese día no paramos de hablar; literalmente fue la primera amiga que hice en Chile”.

La sintonía fue inmediata. Berry, publicista de la Universidad del Pacífico, trabajaba en el área de marketing de Modelandola y, al igual que Sol, soñaba con tener un proyecto creativo propio. “No sabíamos cuándo ni cómo, pero las dos proyectábamos el mismo sueño”, recuerda Sol.

Tiempo después, el trío terminó de completarse cuando Sol conoció a Ayllen en uno de los showrooms de su marca, Bysosi. Al igual que ellas, Ayllen venía con las mismas ganas de armar algo distinto. Al salir del colegio, se había mudado a Buenos Aires para estudiar producción de moda y, de vuelta en Santiago, no tardó en hacerse cargo de la estrategia digital y de las redes sociales de C/MORAN. La intuición de Sol no falló: “Le dije: ‘tenés que conocer a Berry’”. Cuando finalmente se juntaron las tres, la conexión era innegable.

Independizar la creatividad

El lugar es luminoso. Para entrar, hay que bajar unas escaleras metálicas de color negro ubicadas al fondo del café. Ahí está Color Aire: en las paredes blancas y el suelo verde menta, en los percheros y los muebles cuidadosamente seleccionados, en la mesa desmontable que hace de lienzo en blanco para usos variados, en las letras plateadas que deletrean su nombre, en el olor a café que baja por las escaleras.

“Salió siempre un proyecto”, dice Sol, recordando sus primeras juntas. No sabían el cómo, el cuándo o el dónde, pero lo que sí sabían era que las tres tenían el mismo deseo de independizar su creatividad, de tener un lugar que mezclara todo aquello que soñaban con realizar.

20S: ¿En qué momento se comienza a concretar una idea más clara?

BERRY: Empezamos a averiguar, a preguntarnos qué queríamos hacer. ¿Un concept store? ¿Un estudio fotográfico? ¿Qué nos imaginábamos?

AYLLEN: Y ahí nos dimos cuenta de que en verdad queríamos todo. Queríamos un espacio que fuera todo eso.

SOL: La idea era fusionarnos entre nosotras. Las tres hacemos producción, pero cada una tiene su plus. Berry es muy buena redactando y haciendo campañas. Ayllen es muy buena con las redes sociales y con las producciones. Yo igual.

AYLLEN: La marca de Sol quería su lugar físico también.

Hoy, entrar a Color Aire es habitar esa fusión. Después de casi un año de trabajo, Ayllen, Berry y Sol finalmente abrieron las puertas de este multiespacio creativo. Dentro conviven el archivo curado de prendas vintage de GYOSARCHIVE, el proyecto de piezas únicas y colecciones limitadas de Bysosi y las joyas de Madame Brissault, tres marcas cuidadosamente seleccionadas que forman parte de la experiencia de concept store que articula el espacio.

Sin embargo, la magia de Color Aire no se reduce a la curatoría de prendas, y es que al final del día, su esencia recae en la versatilidad y la colaboración que entrega el espacio. “La idea es que las personas vengan con su proyecto, nos lo enseñen y lo armen acá”, dice Ayllen.

Desde una exposición hasta un conversatorio, un taller o una sesión de fotos, Color Aire pretende ser un espacio que se adapte a propuestas creativas de todo tipo. “También tenemos muchas ganas de que pasen cosas más educativas, como conversatorios, no necesariamente que sea todo moda, sino también música, cine, libros. La mesa en verdad la creamos pensando en eso, en que pasen actividades aquí”, agrega.

Volver a habitar la ciudad

A prácticamente un mes de su apertura, Color Aire ha sabido estar a la altura de su propuesta. Con photoshoots y eventos ya sucediendo, este espacio se perfila rápidamente como un punto de encuentro que va más allá del consumo local, sumando instancias que dinamizan el ecosistema de la creatividad joven en la capital. Hace tan solo unas semanas, el lugar se transformó para el lanzamiento de “Hoy es el primer día del resto de nuestras vidas”, la nueva publicación fotográfica de Bruno Vidal, editada y publicada por 20S. De la misma manera, se prepara para recibir la exposición de Guerra Club, una muestra fotográfica que nace de más de tres meses de encuentros semanales junto al club. Así, el proyecto continúa demostrando su potencial para generar comunidad e impulsar a las personas a que vuelvan a habitar su ciudad.

“Siento que la gente tiene la necesidad real de salir un poco de la pantalla, de conectar, de vivir experiencias, de volver a la vida”, comenta Sol. “Esa es la idea también del espacio, reunirnos, conversar, ver ropa, tomar café”.

20S:¿Cómo se sintió finalmente inaugurar el espacio después de tanto trabajo?

AYLLEN: Fue como “esto realmente está pasando”. Porque al principio estaba el estrés de construir, de aprender a hacer todo. Ninguna había hecho algo así antes.

SOL: Sí, estuvimos en remodelación casi seis meses. Fue bastante. Siento que en el camino igual aprendimos un montón. Personalmente y como amigas. Hemos discutido y hemos estado unidas. Hemos pasado por todo. Pero yo creo que esto hizo más fuerte nuestra amistad. Nos hizo conocernos mucho más desde un lado más creativo y ver el potencial de la otra.

BERRY: Es como estar tras bambalinas y al fin presentar tu show. Yo siempre he querido tener ese sentimiento, que no sé si es orgullo o gratificación. Pero como que es un...como un...como un al fin.

AYLLEN: Es un al fin.

SOL: Sí, es un al fin.

Afuera el cielo ya está oscuro. En el piso de arriba, los sonidos de la cafetería se apagan mientras los chicos se preparan para cerrar el local. Ha sido una jornada larga y, a pesar del cansancio, algo en el aire de aquel piso menos uno transmite un sentimiento distinto: el show recién comienza.




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