20S: ¿Qué lectura haces del photoshoot que te hizo Claudia Ardid [@clardid], en el que te encarnaste distintas facetas en la vida de un artista? ¿Cómo lo vinculas con tu vida cotidiana?

KUINA: Siento que va de la mano con que me estoy atreviendo a hacer más cosas, porque antes yo tenía muy definido qué era lo que sí me gustaba o no me gustaba hacer. A veces sentía que “algo no iba tanto con mi proyecto” y descartaba llevar a cabo cosas nuevas, en vez de adaptarlas a quien era yo y explorar más. Las fotos que hicimos el otro día tuvieron mucho que ver con explorar y sentirme cómoda en distintas cosas; seguía siendo muy yo, pero estaba haciendo algo completamente nuevo que nunca había hecho. Últimamente he trabajado mucho en aprender cosas nuevas y salir de mi zona de confort.

20S: ¿Consideras que antes estabas muy en una zona de confort?

KUINA: Nunca lo he estado tanto porque no era de acá [Santiago] y me atreví a hacer muchas cosas, pero artísticamente sí estaba en una zona de confort. A mí me encanta hacer música muy sentimental y me daba miedo sacarla, porque me sentía muy expuesta o decía, “puta, a lo mejor la gente no va a conectar tanto con esta nueva faceta”, porque la música que hago es más pop o sobreestimulante. Ahora que empecé a sacar esta nueva música, conecto de otra manera con las cosas que estoy lanzando. Fue necesario salir de ese prejuicio que tenía sobre mí misma, de que no podía hacer otras cosas.

20S: Claro, abrirte a nuevas etapas musicales debe ser un impulso grande para crecer e ir ampliando tu proyecto.

KUINA: Sí, siento que la música del álbum que sacamos de BUENOS VALORES MALOS MODALES eran canciones que yo había hecho hace mucho rato. Hay temas que hice mucho antes de SOLO ESTOY JUGANDO MIXXXTAPE, que fue el proyecto que me ayudó a que la gente me conociera. Había canciones más maduras en relato y más tranquilas. Esa madurez fue la que me ayudó a que la gente se enganchara realmente al proyecto y dijera “ya, me gusta lo que está haciendo esta hueona” o “me siento identificada con su música”.

20S: Igual, siento que dentro de las facetas de un artista, está esa etapa en la que tienes que pegarte [popularizarte], y para ello tienes que someterte a muchas cosas que quizás no son estrictamente tu estilo. Tu carrera despega con TOI ENOJA, y ahora tienes esta contraparte que es irrekonocible, o kontando el tiempo junto a Young Cister, que son totalmente distintas. ¿Cómo vives este salto de una etapa de KUINA a la otra?

KUINA: Era algo que yo sabía que iba a suceder, pero a lo mejor el público que no me conocía, no. Cuando salió “TOI ENOJA”, sí era música que me gustaba y era el estilo de música que consumía, pero sabía que en algún momento quería que mi proyecto se convirtiera en algo más nostálgico. Hay mucha gente que me dice “hueón, te había conocido por ‘TOI ENOJA’ y me cargaba lo que hacías y ahora no paro de escuchar tu música nueva”. Lo entiendo y está bien, porque esas fueron las canciones que me ayudaron a hacerme conocida. Siempre tuve muy claro que lo que quería hacer a largo plazo era música que trascendiera en el tiempo, más que una canción que dijera: “ah ya, se pegó por TikTok y listo”. Creo fielmente que las canciones sentimentales trascienden mucho más en la vida de las personas.

20S: Ayer vi distintas entrevistas tuyas y, en una, mencionabas que tu primer EP lo hacías desde la rabia. ¿Desde dónde sientes que estás construyendo ahora?

KUINA: Desde la nostalgia. Igual viene de la pena, pero no porque me sienta mal hoy en día, siento que ahora estoy muy bien. Mi madurez como adulta, la terapia y un montón de cosas más me han enseñado a poder recordar momentos tristes, o no solo tristes, sino también extrañar cosas desde el momento en el que estoy ahora y decir como “estoy súper bien, amo mi vida como está”, pero me permito volver a esos momentos fomes y decir “quiero narrar esto de tal manera, o quiero contarlo desde la pena, o desde el extrañar, o desde la alegría, pero a distancia”.

20S: En relación a esta década, en que ya pasó la primera mitad, ¿qué pretendes construir en esta segunda etapa?

KUINA: Quiero transformarme en una artista internacional, no en el sentido de ser famosísima, pero sí poder ir a hacer shows a muchos países alrededor del mundo y al menos poder hacer que vayan 300 personas. Ni siquiera por ganar plata, sino porque tengo muchas ganas de conocer y creo que mientras más conozco, más cosas voy aprendiendo y más confianza voy teniendo en mi arte, en hacer cosas sin miedo a equivocarme. Tengo muchas ganas de construir mi carrera para ese lado y de tratar de aportar lo que más  pueda para descentralizar el arte y, a lo mejor, poder hacer cosas en mi pueblo; organizar cosas para que la gente joven pueda tener talleres y eventos a los que puedan ir.

20S: Con respecto a esta faceta de aprendizaje e investigación de tu proyecto artístico, ¿tienes alguna meta precisa de acá en adelante respecto a tu trabajo?

KUINA: Quiero lograr que mi próximo álbum lo conozca más gente fuera de Chile. Siento que todavía estoy muy acá. Hay un par de personas que me conocen afuera, pero pretendo agarrar nichos de otros países con este álbum.

20S: Sobre el álbum, el otro día Diego y Agustín [Garrido y Rodríguez, director creativo de KUINA] contaba que él sentía que venía algo muy nuevo, que no era nada parecido a lo que se estuviese escuchando acá en Chile. ¿Cómo lo definirías tú, dentro de lo que puedas contar?

KUINA: Yo diría que es un álbum muy sureño, pero que al mismo tiempo tiene una dimensión muy tecnológica, muy digital, que todavía me cuesta describir. Las letras también nacen del sur, de donde soy yo. Las siento muy cercanas a mi yo de allá, más que a mi yo de acá.

20S: Ha sido muy público el tema de que te criaron tus abuelos y lo complicado que fue en algún momento el irte de Lautaro para poder cumplir tus sueños. Ahora que han pasado un par de años, ¿cómo es la relación con ellos cuando vuelves?

KUINA: Estoy más regalona que nunca. Mi Tata siempre ha sido muy comprensivo, más que mi Lali. Me pasaba que, en la adolescencia, mi Lali era muy dura, pero ahora que estoy grande lo entiendo. Ella no entendía nada de mi personalidad y menos del proyecto que estaba construyendo. Ahora les digo como: “¿Están cachando por qué me vestía así? ¿Por qué me gustaba esa música? ¿Y por qué salía con estas personas que hacían esto, tatuadores, artistas, productores, etcétera?

20S: En tu show en Teatro Coliseo pasó algo muy lindo, cuando aparecieron tus abuelos y la gente les empezó a gritar. ¿Cómo viviste esa situación y cómo lo vivieron ellos? Me imagino que por primera vez dimensionaron la magnitud de tu éxito.

KUINA: Fue antes del show, así que yo no pude verlo, pero fue muy gracioso porque estábamos atrás en el backstage, y la gente empezó a gritar mucho y dije “¿Qué habrá pasado? Quizás uno de los cabros se tuvo que meter al escenario a arreglar algo”. De repente llega Pipe, mi mánager, y me dice: “Leo, mira”. Era mi Lali con mi Tata parándose y saludando a la gente. Estaban en unos asientos reservados y la gente vio cuando llegaron con mis hermanos. Empezaron a gritar “Lali, Lali, Lali”. Para ellos fue brígido. Cuando terminó el concierto estaban caminando hacia el backstage y les pedían fotos. No entendían nada. Mi Tata llegó llorando y me decía “¿Por qué se saben todas tus canciones y se las saben enteras?”. Él no entendía por qué tanta gente se sabía todas mis canciones.

20S: ¿Cómo definirías tus años veinte o esta década?

KUINA: Ay, terrible y muy bonita. El inicio fue terrible, pero siento que ahora que voy a cumplir veinticuatro, la vida es hermosa. Sólo porque he aprendido a tomar buenas decisiones y me empecé a tratar, porque tengo trastorno bipolar, y me empecé a preocupar por mi salud mental y física. A pesar de que a veces me pasen cosas malas, o muy pencas, aún así siento que la vida es muy bonita. Ha sido terrible y muy hermosa a la vez.